Ingeniero Jorge Mercado Salas
Director / División de Investigación Universidad Regiomontana
mercado@mail.ur.mx
Las estancias posdoctorales industriales son un híbrido que combina lo mejor de la experiencia en investigación básica de una estancia posdoctoral académica tradicional con una investigación enfocada en un medio ambiente industrial moderno.
PARADOJAS EXISTENCIALES
Al terminar los estudios de posgrado y acercarse el momento de tomar una decisión sobre el rumbo que se dará al trabajo personal, surgen dudas sobre qué hacer. Por una parte, está la fuerte tentación de ir al mundo laboral empresarial y, por otra, la no menos fuerte de seguir acogidos al mundo común de la academia. Pareciera que existe una trampa mortal entre ambas opciones.
En un momento dado de la existencia, uno cree que por fin llega la liberación de la esclavitud académica al acercarse la conclusión de la licenciatura. Craso error. La licenciatura en la actualidad, poco más o menos equivalente a la preparatoria de hace algunos años, ya no dice mucho a los empleadores. Habrá que continuar con una Maestría y deseablemente con el Doctorado. Sí, también harán falta algunos idiomas extranjeros adicionales que habrá que desempolvar y pulir, porque serán necesarios.
Bien hecho, ya solamente queda pendiente la tesis del doctorado y su defensa. ¿Y ahora? ¿Hacia dónde ir? Por lo pronto, surgen dos caminos muy claros: un camino lleva a hacer un posdoctorado, terminar la tesis y seguir en la academia como profesor de asignatura, conseguir buenos proyectos de investigación y cristalizar una carrera académica. Algunas opiniones de apoyo comúnmente escuchadas en los pasillos académicos apuntan a recomendaciones prejuiciados, como, por ejemplo: “ya estas acostumbrado a la vida de estudiante y a vivir con un ingreso modesto: ¡síguele igual, a fin de cuentas es solamente un año más!”; o bien: «la vida académica ya es conocida y los procesos de financiamiento, becas y donativos muy estudiados y practicados a menudo”. No suena nada mal. Sin embargo, es seguir en lo mismo que hace veinte años y para el resto de la vida.
Lamentablemente, el sueño de obtener un puesto académico se desvanece en la medida en que se alarga la fila de candidatos posdoctorales, que esperan la oportunidad de tener una planta. La alternativa será entonces pasar varios años esperando pacientemente en la fila por una cada vez más rara vacante académica y alargar así el posdoctorado.
Otro camino muy claro es salir con un flamante doctorado al mundo industrial y empezar a tocar puertas para practicar los nuevos conocimientos. Difícil camino es este último. Algunas recomendaciones de pasillo apuntan hacia este derrotero: “¡hazte de una vida en el mundo real; nada más ve lo que han conseguido los compañeros que solamente sacaron la licenciatura y que constantemente andan buscando qué compran o qué instalan en su casa! ¡Búscate un posdoctorado industrial y haz carrera en la empresa!”
TERCERA ALTERNATIVA
Hay que pensar en algo más. ¿No habrá otra opción? Efectivamente, existe una tercera alternativa que parece ser la de buscar en la industria un posdoctorado que permita practicar, al mismo tiempo que se adquiere experiencia profesional, en un campo definido del conocimiento. Suena interesante, aunque no muchas personas hacen esto y suena intimidatorio. Por lo demás, está el hecho de que el posdoctorado industrial tiene el mismo valor que uno académico. Así, al final del posdoctorado industrial se podrá seguir una carrera en la empresa o regresar a la academia. ¿Qué hacer?
¡Buena chamba tener que elegir entre estas alternativas! Sin embargo, hay algo de cierto y tentador en cada uno de estos razonamientos; y todavía quedan algunos cabos sueltos que amarrar: ¿qué pasa con la vida social bajo la opción académica y bajo la opción industrial, los sueldos y prestaciones, los horarios de trabajo y los equipos e infraestructura…? Buenas interrogantes.
Además, hay un factor adicional para tomar en cuenta. Mientras que la crisis económica y financiera envió a la calle a muchas personas que se quedaron sin empleo, esto trajo como consecuencia que las estancias industriales, en varios campos del conocimiento, pasaran de un estado de difícil logro a otro de deber tenerlo. No todo son malas noticias.
LA PALABRA CLAVE: EXPERIENCIA
Una queja común de los graduados posdoctorales es la dificultad de conseguir trabajo en la industria, debido a la falta de experiencia práctica que califique al candidato y permita que se le considere para un puesto de desarrollo científico. Lamentablemente, esto pareciera ser un círculo vicioso. No se tiene experiencia porque nadie ofrece trabajo a quién no la tenga y por lo mismo no se obtiene ésta y así sucesivamente. Por esto es una buena elección hacer una estancia posdoctoral y, posteriormente, hacer la elección de seguir una carrera industrial o una académica. ¿Cómo hacerlo?
EL POSDOCTORADO PERFECTO
La mejor manera de lograr el mejor resultado de la experiencia posdoctoral es seguir un plan definido que permita evaluar todos los elementos y condiciones necesarios para poder tomar decisiones de una manera objetiva y, finalmente, obtener del posdoctorado industrial las experiencias y aprendizajes que se buscan del mismo.
Algunos puntos que considerar pueden ser, entre otros:
- Decidir que se quiere hacer un posdoctorado industrial. Debe haber una decisión consciente y meditada en desear hacer un posdoctorado industrial para ganar tiempo y poder hacer posteriormente la elección entre seguir una vida académica orientada a la enseñanza o elegir un desarrollo profesional industrial con las ventajas y limitaciones que ambos caminos tengan.
- Decidir el campo de preferencia. Igual que en el caso anterior, también existe una elección por hacer. Por una parte, continuar en el campo sobre el cual versó o va a tratar la tesis de doctorado y, por la otra, cambiar de campo y así abrir el rango de oportunidades de elección. Cualquiera que sea la elección, la persona debe convertirse en un experto en su campo, porque en ello se basará la elección de los empleadores.
- Seleccionar la empresa o laboratorio. Existen países en los cuales existe un rango elevado de empresas y laboratorios que aceptan estancias posdoctorales, aun cuando hay países en los cuales las opciones son muy escasas y definidas. En la medida de lo posible, es deseable identificar aquellas empresas o laboratorios que por su relevancia, desarrollo, inversión o liderazgo en ciertas áreas del conocimiento hagan atractivo el desear trabajar en ellos y que, al mismo tiempo, permitan empatar sus características con el estilo de vida, trabajo y habilidades que se desea tener. Siempre hay que mantener en mente investigar y conocer todo lo posible sobre la empresa o laboratorio considerados. Esto dará mejor impresión durante la entrevista y permitirá evaluar mejor la elección.
- Mantener un plan alterno. No siempre será posible tener acceso a la primera empresa o laboratorio que se haya elegido. Por ello, es necesario tener, dentro de la lista de elección, una o más alternativas que permitan diversificar y flexibilizar las opciones para escoger.
- Terminar proyectos. Cualquier empresa o laboratorio que finalmente se interese por un candidato, deseará ver y conocer qué ha realizado en el pasado reciente. Por ello es importante terminar proyectos pendientes y publicar los resultados. Es el único medio de poder mostrar lo que se ha hecho y demostrar la capacidad intelectual y de trabajo que se posee.
- Completar las habilidades básicas. La interacción profesional durante el posdoctorado requerirá de varias y diversas habilidades personales para obtener un mejor desarrollo. Comunicación escrita y oral, redacción y solicitud de protocolos, administración de recursos, mercadotecnia personal, negociación, redes profesionales, ética profesional y administración del tiempo, entre otros, serán indispensables para llevar adelante un posdoctorado y un sano avance profesional.
- Foco y trabajo duro. Muy importante deberá ser mantener el foco en lo esencial: no distraerse en lo urgente pero no importante, sino enfocarse en lo importante pero no urgente.
- Mejor interaccionar con los colegas y asistir a eventos relacionados que contestar en correo electrónico y perder el tiempo en distracciones. Como quiera, nunca habrá un sustituto para al trabajo arduo y de buena calidad.
- El tiempo es importante. No prolongar la estancia posdoctoral por más de dos o máximo tres años. Si las características personales son adecuadas, el empleador deseará conservar por más tiempo a la persona; por ello, es importante asegurar que el proyecto no demorará más de dos o tres años a lo sumo, para evitar ver frenado el desarrollo personal.
- El fondeo independiente ayudará a asegurar una investigación independiente, con las complejidades y problemáticas que ello conlleva. Hay que hacer las solicitudes de fondos a tiempo y tener cuidado de tener en cuenta las fechas respectivas.
- Resultados tangibles. Debido a problemas de confidencialidad de la información, las empresas y laboratorios comerciales tienen mucho cuidado sobre qué, cómo y cuándo publican algo, porque en ello se basa su ventaja comercial y competitiva. Por ello, y para poder demostrar experiencia y conocimiento del área, es importante ver la manera de poder publicar los resultados de la estancia posdoctoral, de manera que no se violen los principios y políticas establecidos por las organizaciones.
- Oportunidades. La ciencia y el desarrollo tecnológico caminan a un paso acelerado. Por ello, surgen constantemente nuevos campos y áreas del conocimiento en donde aparecen desarrollos a velocidades pasmosas. Aprender a reconocer estas oportunidades de desarrollo y montarse en ellas es una manera de avanzar rápidamente en el desarrollo profesional personal.
SIMILITUDES Y DIFERENCIAS
Existen varios puntos de diferencia en los procesos y elementos de una estancia posdoctoral académica o de una de tipo industrial que pueden ser exploradas.
Entrevista. En la academia por ser un proceso que da continuidad al doctorado, la estancia posdoctoral puede ser más bien informal, lo que dependerá en gran medida del asesor y de los fondos disponibles para el proyecto. En la industria, este proceso será más estructurado y muy similar al realizado para una contratación formal y definitiva.
Impuestos. Existen varios tratamientos fiscales a los ingresos obtenidos por la actividad de estancia posdoctoral, por lo que es necesario estar al tanto del que será aplicable a la modalidad contractual bajo la cual se haya sujetado la contratación de la misma.
Ambiente de trabajo. Enorme diferencia entre ambos mundos. La academia tiene un estilo más relajado e informal, a veces hasta temerario e inseguro, con horarios flexibles e informales. La industria, en cambio, representa un estilo muy estricto apegado a normas y reglamentos inflexibles, llenos de prohibiciones y con horarios de trabajo estandarizados en días y horas laborables normales.
Tipo de trabajo. Hay gran diferencia entre ambas. La academia está enfocada hacia la enseñanza y la generación de conocimiento, basada en la publicación de resultados, técnicas estándar con equipos no necesariamente de última generación. La industria se enfoca, a su vez, en hacer negocio y generar conocimiento para generar más negocio; algunas publican, otras no, y la mayoría cuenta con equipos de alta tecnología.
Contratación. La academia tiene muy escasas posibilidades de contratar al término del posdoctorado, debido a la falta de recursos y a la larga lista de candidatos que desean ingresar. La industria, por su parte, es variable, dependiendo de la situación económica, con altas posibilidades de ingreso en algunos casos y nulo en aquéllos que así lo han establecido por políticas institucionales.
IMPORTANCIA Y CONVENIENCIA
Finalmente, es relevante señalar la importancia de buscar una estancia posdoctoral industrial, a raíz de las dificultades inherentes a conseguir espacios académicos que realmente aporten los beneficios y elementos tangibles que harían deseable a un investigador el practicar sus habilidades en el ámbito científico universitario. A la vez, hay que ubicar la estancia posdoctoral industrial como parte de una sentida necesidad nacional, para aportar el conocimiento que tanta falta hace al país para resolver su problemática y, además, generar más y mejores fuentes de riqueza con amplias posibilidades de alta contribución al bienestar del investigador.
