Fragmento
Nota: En 1885 el jefe Seathl de la tribu Duwamish, escribió una carta al presidente de los Estados Unidos, para responderle a su propuesta de comprarles sus tierras, esta es una versión de un segmento de aquella carta.
“… Una cosa nosotros sabemos y es que el hombre blanco puede algún día descubrir que nuestro Dios y el suyo es el mismo Dios.
Usted puede pensar ahora que es el dueño de Él, así como desea hacerse dueño de nuestra tierra. Pero usted no puede. Él es el Dios del hombre. Y su compasión es igual para el hombre blanco y el hombre piel roja. Esta tierra es preciosa para Él, y hacerle daño a la tierra es amontonar desprecio a su Creador.
Continúe ensuciando su cama, y alguna noche terminará asfixiándose en su propio desperdicio. Cuando los búfalos sean todos sacrificados, los caballos salvajes todos amansados y los rincones secretos se llenen con el aroma de muchos hombres y la vista de las montañas ya no exista ¿dónde estará el matorral? Desaparecido. ¿Dónde estará el águila? Desaparecida. Es decir, adiós a lo que crece… será el fin de la vida y el comienzo de la subsistencia.
…Si nosotros vendemos a ustedes nuestra tierra, ámenla como nosotros la amamos; cuídenla, como nosotros la hemos cuidado; retengan en sus mentes la memoria de la tierra tal como estaba cuando se la entregamos. Y con todas sus fuerzas, con todas sus ganas, consérvenla para sus hijos y ámenla, así como Dios nos ama a todos.
Una cosa nosotros sabemos… nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes, y esta tierra es preciosa para Él. Y el hombre blanco no puede quedar excluido de un destino común”…
